sábado, enero 14, 2006

Miradas


A todo el mundo le ha pasado. De hecho creo que pasa cada día. Estas en la cola del cine, en el bus sentado, en el metro y miras a cualquier parte mientras esperas llegar donde te dirijas. Te fijas en el suelo, en los carteles, en la tele, el paisaje y en la gente. Miras su forma de vestir, su pelo, intentas leer la portada del libro; no se, no hay nada mejor que hacer y es algo nuevo. Cada persona es un mundo.

Ayer estaba en el metro y mientras esperaba en el anden pasó. Estoy de pie mirando la estación e intentando adivinar si ponen algo interesante en las pantallas, pero no quería llevar puestas las gafas así que da igual. Veo aproximarse el metro y giro la cabeza.

Veo a una chica a unos metros; alta, con un abrigo largo de cuadros morados, una especie de bufanda-fular azul en la garganta, pelo negro y corto (por los hombros) con volumen, piel blanca y pinta de modernilla pero sin llegar a serlo. Es guapa. Me mira. Noto algo en su mirada. Normalmente la miraría más, siempre es agradable mirar a una chica guapa; a veces lo veo como si fuera una fotografía de un paisaje, o una pintura, un cuadro; es algo bonito y lo observo (creo que algún día encontraré a alguien que no lo entienda y tendré problemas). En definitiva, hoy no me apetece fijarme en la gente y entro en el vagón. No hay mucha gente me siento a un lado y la chica se sienta enfrente pero en un lado.

Es guapa. Su cara es muy agradable, me recordó a las imágenes de estatuas de los museos. No hay imperfecciones y notas que es suave al tacto solo con verla. El vagón cierra las puertas y cada uno empieza con su labor de entretener la mente durante el viaje; alguien lee, otros miran, otros hablan bajo... Ella saca un lirbo y se pone a leer. Yo miro a todas partes y a ninguna a la vez. La miro, tiene manos y dedos finos, suaves. Se le ve un calcetín. Azul.

Primera parada. Entra una pareja. No quedan asientos de dos, pero me muevo a un lado y les dejo el sitio. Se sientan a mi lado, huelen mal. Ahora estoy enfrente de ella. La observo un poco y me fijo en otras cosas. Noto como ella aparta la mirada del libro y me mira. Ahora mismo estará pensando que soy un pervertido o que la estoy molestando. Las paradas se suceden y ya llega la mía.

El tren va a detenerse, me levanto y me sitúo al lado de la puerta justo para abrir. Me doy cuenta de que no la he mirado una última vez (ya sabeís, como una despedida, a fin de cuentas ha participado en tu vida 10 minutos, es de educación despedirse). Abro la puerta y la miro. Ella me está mirando. El libro está en sus rodillas, abierto. Nuestros ojos se cruzan y las miradas se abrazan. Me dieron ganas de decirla algo, de quedarme en el vagón, de saber su nombre,... Doy dos pasos y ya estoy fuera, en el andem, avanzando por el pasillo de Callao.

Se que no significa nada, que podía haber sido casualidad; a lo mejor luego no era una buena persona, o pertenecíamos a mundos diferentes o simplemente llevo demasiado sin dar un beso. Pero esa última mirada hizo que la noche mereciera la pena. Has dejado un grato recuerdo en mí chica del andem, quería que lo supieras.

Aún no se de qué color son tus ojos.

Hasta la vista chica del metro

5 Comments:

Blogger Alex said...

Con un poco de suerte la chica en cuestion leera este blog y te escribira ;-)
Tal vez ella haya escrito acerca de ti en el suyo.
Creo que la tendrias que haber dicho algo, a veces con un hola es suficiente.

15 enero, 2006 13:03  
Blogger On said...

Acosando a las chicas en el Metro... verguenza me daria, te voy a regalar una gabardina, degenerado!

Ya mas en serio, te comprendo. Aunque para que lo reconozca en publico tendria que ponerme una mano delante de los ojos, como si estuviera confesando mi adiccion a los disolventes industriales. Ya sabes, "llevo quince años enganchado a esa mierda... he perdido el control sobre mis funciones corporales..."

Mmmm... MMMM... Jeejeje, creo que hare un post sobre eso.

15 enero, 2006 22:56  
Blogger Polito said...

ains... y luego dicen que no hay cosas que ver en madrid

19 enero, 2006 08:43  
Blogger esquimal de avellana said...

Esas cosas son las que hacen que Madrid sea bonito. que tengas ganar se salir y de amar a la gente.
La conexión nace en cualquier momento.

22 enero, 2006 23:38  
Blogger Portman said...

y es totalmente maravilloso, (como recoger a gente de por ahí y hacerla parte de algo maravilloso, ¿verdad esquimal?)

Si con algo me quedo de Madrid es la cantidad de ocasiones que hay de pasear y encontrar este tipo de cosas

24 enero, 2006 20:35  

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